REMOLINOS
Y VENTANAS A LA LIBERTAD
Te
invito a ser cómplice de mi libertad.
Me
he formado un remolino entre lo común, lo fácil
de entender y lo complicado, en donde te tengo que pedir que
te metas, sumergiéndote dentro de mi obra y la uses como
un espejo para todos esos remolinos que cada uno llevamos dentro.
Estos
son pasajeros, pero cuando estamos en el centro del mismo nos
sentimos asfixiados, comprimidos con la brújula perdida.
Hay que abrir nuestras ventanas para que salgan nuestros remolinos
que solo al entrar y salir de estos, caminamos hacia nuestra
libertad.
Siempre
tenemos dos tendencias: el bien o el mal, el amor o el odio,
la libertad o el conformismo, el trabajar obsesivamente o buscar
calidad de vida, el gozo o el aburrimiento, con estos encuentros
formamos nuestro remolinos.
Y
tú ¿con cuántos remolinos pasajeros me
ayudas?
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