Hoy en día
nos dedicamos a encuadrar a la gente y ponerla en una casilla,
de acuerdo a su color, lugar de origen, estatura, posición
económica, preferencias sexuales, etc., sin darnos el
tiempo para ver sus cualidades, circunstancias, atributos, sus
puntos de vista, necesidades, etc.
Hay quienes piensan
que para estar en determinada casilla necesitamos vestirnos
de cierta forma, manejar un automóvil determinado, codearnos
con grupos o tener coleta y ser bohemio, etc.
Por lo tanto me propongo
ser más abierto a las formas diferentes de pensar; no
juzgar a las personas por su origen, color, estilo de vida,
gustos o circunstancias personales, darme la oportunidad de
conocerlas y conocerme sin fijar estereotipos, que lo único
que logran es encuadrarme en un pensamiento prejuicioso, limitado
y cerrado.